Urbanistas y planificadores responden ante esta crisis

La comisión de Arquitectura del CPAU organizó el ciclo Hablemos de Arquitectura en tiempos de COVID-19. Compartimos algunas reflexiones del ciclo dedicado a Ciudades.
Con el objetivo de visibilizar los problemas y poner en valor también las fortalezas, la Comisión de Arquitectura convocó a especialistas en temas urbanos para reflexionar específicamente sobre los desafíos que plantea esta pandemia para las ciudades.

En esta nota, recuperamos de los videos que realizó la Comisión las opiniones de Roberto Converti, Margarita Charrière, Alfredo Garay y Alberto Varas. “No es una elección azarosa, dado que todos trabajamos para el Gobierno de la Ciudad en distintos períodos y ocupamos cargos en la función pública”, opinó Margarita Charrière, directora del Observatorio Metropolitano del CPAU.

Sobre los desafíos para las ciudades, Charrière expresó que “probablemente sean los mismos que deben enfrentar desde hace largo tiempo los estados: el deterioro del medio ambiente, la crisis institucional, la brecha creciente entre ricos y pobres, el crecimiento urbano descontrolado, entre otros. Creo que existió una voluntad frustrada, hace 3 o 4 años, cuando se intentó organizar para el área metropolitana una estructura o un lugar desde donde pensar y dar respuesta a los temas desde la administración pública gubernamental. Diría que no hay nuevos desafíos, solo que una vez más quedan expuestos los problemas sin resolver que se han profundizado, sin dudas, por la pandemia”.

“Yo creo que hoy no se trata tanto de imaginar una realidad distinta sino de mirar la que tenemos. Es decir, mirar todas las vulnerabilidades, incluso en la Argentina, que tiene nuestra propia realidad, todas las inconsistencias, los desequilibrios, las inequidades. Porque cada uno de esos puntos de estas fragilidades es una amenaza de epidemia, de crisis, de catástrofe, de alzamiento social, de problemas de gobernanza. La cuestión esta ahí y, en este sentido, el tema del planeamiento con la capacidad de analizar la realidad tal cual es, mirar sus dinámicas internas, proyectar sus tendencias y construir escenarios de futuro en los que aparecen estas vulnerabilidades, son una tarea que hoy está descuidada, Así como estaba descuidada la medicina, como está descuidada la investigación científica, está descuidado el ejercicio de observar la realidad con un espíritu crítico. Es necesario mirar sus vulnerabilidades y pensar hacia adelante con un criterio racional o, dicho de otro modo: cómo agregar un grado de racionalidad a esta toma de decisiones”, agregó Alfredo Garay, urbanista y consultor independiente.

“Ante este estado de las cosas, es interesante observar cómo inmediatamente y casi como un demo de los tiempos próximos y como capas que se van superponiendo en términos del evento ocurrido, se ha generado una situación por demás sistémica y es que mientras el Estado ordena y organiza el aislamiento social obligatorio sin poder dar respuesta, y esto lo verificamos a escala mundial a los deseos y demandas del sistema económico y productivo, las comunidades han creado un rápido mercado digital de supervivencia que intenta dar pronta respuesta a todas las necesidades imaginables donde un supuesto nuevo mundo, virtual, ha de invadir nuestro destino, definiendo incluso este sistema de mercados, de vínculos, de contactos y de avisos un posible modo de producción de los servicios para el uso y el consumo ciudadano futuro”, expresó Roberto Converti, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UADE.

“Los problemas del desarrollo de las ciudades pasan más por la densidad, los modelos de movilidad dentro de la ciudad, la influencia de las tecnologías de la comunicación que son importantísimas y que sí tienen que ver con todo este proceso que estamos viviendo con el COVID-19. Porque si no tuviéramos tecnologías con inteligencia artificial, con mecanismos como los que tenemos para solventar la deslocalización, me parece que todo sería mucho más grave. La ciudad está contribuyendo desde la densidad y desde estas tecnologías a permitir su funcionamiento”, contribuyó Alberto Varas, socio titular del estudio Alberto Varas & Asociados / Arquitectos.

“Creo que está mal y me preocupan las reflexiones sobre condenar el tema de la densificación. Hasta hace muy poco tiempo nosotros pensamos que la densificación era una situación beneficiosa para el conjunto del funcionamiento de las ciudades, porque acercaba a las personas y a los equipamientos, entre otras cuestiones, y que trataba de no desperdiciar espacio territorial para otras actividades de tipo productivo, natural, de esparcimiento, etc. Esta situación, que espero sea coyuntural, no condene la densificación. Me parece que si sucede, será una consecuencia negativa para el futuro de las ciudades”, sumó Charrière.

Y en esa línea de reflexión, Varas agregó que “la densidad no irá para atrás, porque la densidad hace algunos años, cuando empezaron el primer desarrollo de las tecnologías de la comunicación comenzó a pensarse que se iba a producir una deslocalización completa del trabajo, por ejemplo, o de la vida universitaria o de lo que fuera (muchas cosas que están en boga debido a esta pandemia). Todo eso no disminuyó, los factores positivos de la concentración que no son solamente los de la economía de la infraestructura sino otros, de carácter social, en donde la búsqueda de oportunidades culturales, de servicios, de contacto, que ofrece la ciudad han hecho que conviva la idea de deslocalización con la idea de densidad”.

En cuanto al rol del Estado, Charrière contestó:“Es, simplemente, el que le compete. Manejar inteligentemente los recursos físicos y económicos y responsabilizarse, sobre todo sobre en los temas relacionados con la salud y la educación, por los sectores más vulnerables con criterios estructurales. Es bueno paliar las situaciones de crisis y ocuparse específicamente con recursos extraordinarios. Esta asistencia es indispensable pero no tiene que ser, después, un mecanismo endémico. También, es necesario hacer acuerdos con todas las fuerzas políticas, con la sociedad en su conjunto y más importante aún: deben estar ligados a la transparencia del manejo de estas soluciones para el conjunto de la población”.

“Es evidente que ante tanto escenario complejo y superpuesto de decisiones y de acontecimientos, el Estado pareciera adquirir un nuevo rol de poder. El tema, en nuestro caso, es saber cuál será. Pues las políticas públicas sobre el proyecto urbano en las ciudades de nuestro país, tanto en los análisis conceptuales como en su práctica, son heterogéneas e, incluso, muy diferentes. Pero, aún así, siempre tienen un tema común: adaptarse a la dificultad sin poder generar aportes para la superación, transformación o cambio y sujetándose, para ello, a las graves imposiciones de la realidad y naturalizando, de ese modo, el conflicto”, agregó Converti.

“Volviendo sobre el tema de la ciudad, yo creo que se nos presentan ahora una serie de dilemas y que es interesante plantearlos como discusión. Por un lado, tenemos la distribución de núcleos urbanos dispersos por el medio rural y el desafío de cómo generar islas de urbanización, promoviendo esta relación entre ciudad y naturaleza. Frente a esto, aparece la propuesta del desarrollo de ciudades compactas con densidades que faciliten el desarrollo de equipamiento, de servicios y de infraestructuras con ciertos parámetros de rentabilidad que las hagan accesibles a todo el mundo, incluso a la vivienda y el suelo urbano”, concluyó Garay.

Lorena Obiol -Observatorio Metropolitano CPAU

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