Miércoles , septiembre 19 2018
Home / Bioarquitectura / Una escuela brasileña ganó el premio como mejor edificio de arquitectura educativa del mundo

Una escuela brasileña ganó el premio como mejor edificio de arquitectura educativa del mundo

Una escuela-internado del nordeste brasileño fue multipremiada por su diseño de excelencia. El proyecto es fruto del trabajo colaborativo de la comunidad indígena a la par de los arquitectos.

La escuela de Canuanã funciona como un internado para niños en Formoso do Araguaia, en el estado nordestino de Tocantins. Cuenta con unos 800 alumnos a partir de los siete años de edad y se encuentra en un predio de 2.549 hectáreas.

El edificio ha cosechado varios premios, entre ellos el RIBA Award a la Excelencia 2018, participa en la Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia y también ganó el Premio de Arquitectura del Instituto Tomie Ohtake AkzoNobel 2017. Recientemente, la plataforma de arquitectura Arch Daily lo distinguió como el Mejor Edificio de Arquitectura Educativa del Mundo de 2018.

La estructura original del centro educativo, de los años 70, necesitaba una reforma. Para encararla, sus directivos decidieron darles participación a los alumnos y advirtieron que los niños no sentían la escuela como su residencia. A partir de ahí, trabajaron en un proyecto que reforzara la idea de que la escuela es su casa.

De ese modo, el edificio galardonado es fruto del esfuerzo colectivo en el que participaron los usuarios de la escuela en colaboración con el arquitecto Marcelo Rosenbaum y el estudio Aleph Zero (Gustavo Utrabo + Pedro Duschenes). En conjunto, diseñaron dos edificios para alojar a los niños y niñas por separado.

Después de escuchar la opinión de los pequeños, el siguiente paso fue rescatar los saberes ancestrales de la cultura nativa, los indios javaés, que viven cerca de la escuela. El proyecto incorpora las tecnologías aplicadas en sus casas y la forma en que la arquitectura vernácula da respuesta al clima de la región.

Enfocándose en la capacidad de sentir la cultura, dar voz a los valores y saberes locales, los proyectistas reconocieron la influencia de la cultura indígena en la región de Tocantins.

Los materiales usados en la remodelación tuvieron en cuenta métodos constructivos y productos locales, como ladrillos de adobe, madera o techos de paja. Los javaés decoraron con pinturas las puertas de los dormitorios.

La principal necesidad que plantearon los estudiantes fue la solicitud de mayor privacidad, ya que muchas personas dormían en la misma habitación. En el nuevo edificio, los alumnos pudieron elegir con quien compartir la habitación de solo seis estudiantes, lo cual sirvió para cambiar la dinámica de relación que tenían. Antes había 80 estudiantes en un dormitorio.

El cambio edilicio favorece la autonomía de los niños mayores respecto a tareas simples como cocinar, lavar su propia ropa o usar internet.

El resultado es una tasa de deserción de apenas del 2 por ciento anual, muy por debajo de la media nacional del 11 por ciento.

El complejo educativo es una de las cuarenta escuelas financiadas y administradas por la Fundación Bradesco, que posee el segundo banco más grande de México, para brindar educación a niños de bajos recursos. La fundación posee una enorme granja, de la que forma parte esta escuela, y ofrece alojamiento para trabajadores agrícolas y maestros, además de a los niños.

Fuente: Clarín

¡Te puede interesar!

En Chile se creó un material de construcción sustentable a partir de raíces

La empresa chilena Rootman realizó una investigación de cultivos y el comportamiento de raíces para …

UA-31547509-1